FECHA MEMORABLE




Un 18 de Abril de 1936 se formalizaba el Levantamiento de gran parte del Ejército Español contra el Republicanismo Demócrata y contra el Comunismo, ambos sistemas que afligían a España (y que ahora nos afligen también) creaciones político- económicas de la Judería Internacional, levantamiento encabezado por el Generalísimo Francisco Franco y Bahamonde con el fin de recuperar a España para Dios y para la Civilización Cristiana.

Es de recalcar la naturaleza sublime y religiosa de esta Guerra, ya que no fue sólo un conflicto político, fue - ante todo- una CRUZADA, la última Cruzada para ser más exactos, y aquellos valerosos y abnegados hombres que lucharon hasta la muerte en el Bando Nacional fueron (por lo menos hasta ahora) la última generación de hombres dispuestos dar la vida por Dios y por su Fe Católica; generación que hace falta en este mundo decadente y pútrido en donde muchas almas suplican a gritos por héroes que devuelvan al Mundo Occidental la Fe y la Civilización Cristianas con la entrega abnegada y generosa de sus vidas.

Los combatientes del Bando Nacional no solo se entregaron a esta cruenta lucha por motivos políticos y sociales, lo hicieron porque en su alma ardía la dulce llama de la Caridad de Cristo, querían el tan ansiado Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo en su Patria y comprendían que aquello no podía lograrse sin la entrega de su sangre, con la cual regaron el suelo español dando testimonio como lo hicieron los primeros cristianos y los Reconquistadores en estas Ibéricas tierras.

Este ejemplo de valentía y abnegación debe de alentarnos a nosotros, los católicos que aún quedamos de esta Iglesia Remanente, que la mayoría de las veces somos pusilánimes como dice Nuestro Señor Jesucristo en su parábola del Mayordomo infiel: "... porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz" (Luc. 16, 8); queremos el Reinado de Cristo pero no nos sacrificamos por él ni espiritualmente ni materialmente, decimos querer los Santos Sacramentos para alimentar nuestra alma en estos tiempos de apostasía pero no hacemos ni el más mínimo esfuerzo (espiritual o económico) para ir o buscar los lugares donde hay sacerdotes válidos que celebran el Santo Sacrificio de la Misa, nos decimos católicos pero a veces no somos más que unos míseros liberales.

Aprendamos pues de estos hombres el sacrificio hasta de la propia vida por el Reinado Social de Jesucristo Rey y por el Triunfo del Inmaculado Corazón de María.

¡VIVA CRISTO REY! ¡ARRIBA ESPAÑA!

PAX VOBIS

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