En este Santo tiempo de Cuaresma hemos de devolver a nosotros una costumbre muy santa y bella del Santo Viacrucis, que esta indulgenciado con Indulgencias Plenarias desde el Santo Padre el Papa Inocencio III en el Siglo XIII. El Rezo del Viacrucis es en lo posible los días Viernes, y acompañado del Viacrucis deben ir el Ayuno y la abstinencia de todo tipo de carnes para preparar mejor nuestras almas parar los Sagrados Tiempos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo tal como lo manda nuestra Santa Madre Iglesia Católica. Recuerden que se gana Indulgencia Plenaria rezando el Viacrucis si se confiesa y se comulga, y si se reza por las Intenciones de la Sede Apostólica (Conversión de los pecadores, Libertad y Exaltación de la Santa madre Iglesia, Extirpación de las herejías y concordia entre los Gobernantes Cristianos). ...
Extracto de un discurso pronunciado por el Papa San Pío X el día 18 de noviembre de 1912 a los sacerdotes de la Unión Apostólica (AAS 4 - 1912, P. 693- 695) y que se nos presenta como de una tremenda actualidad, al considerar los calamitosos tiempos de la apostasía presente. Pareciera como si estas palabras las hubiese dicho el Santo Padre teniendo en mente, más que su momento particular a los sacerdotes de dicha Unión, al clero y a los fieles del futuro. De manera que este mensaje puede ser tranquilamente dedicado a los lefebvristas y sedevacantistas acéfalos como un punto de reflexión acerca de un tema para nada menor, y tan importante que, el mismo P. Frederick W. Faber pondría como una de las devociones capitales (junto a las devociones al Santísimo Sacramento y a María Santísima) para poder obtener la salvación . " Cuando se ama al Papa, no se entablan discusiones en torno a lo que él dispone o exige, o hasta donde debe llegar la obediencia y en qué cosas se debe obe...
REFLEXIONES SOBRE LA PASIÓN DE JESUCRISTO I - SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO INTRODUCCIÓN Cuán agradable sea a Jesucristo que meditemos frecuentemente su pasión y la muerte ignominiosa que padeció por nosotros, bien se echa de ver en la institución del santísimo Sacramento del altar, que dejó en su Iglesia como monumento para que siempre viviera en nosotros la memoria del amor que nos tuvo, sacrificándose en la cruz por nuestra salvación. Sabemos que en la noche anterior a su muerte instituyó este sacramento de amor, y después de haber distribuido su cuerpo a los discípulos, les dijo, y en ellos nos dijo a todos nosotros, que al recibir la sagrada comunión nos recordásemos de lo que padeció por nosotros. Por eso la santa Iglesia ordena al celebrante que en la misa, después de la consagración, diga en nombre de Jesucristo: Siempre que hiciereis esto, hacedlo en memoria de mí. Y el angélico Santo Tomás escribe «que, para que se conservara entre nosotros la memoria de tan grande benef...
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