JUDAÍSMO Y FRANCMASONERÍA (V)

 




El resultado de tantos cientos de años de conspiración, infiltración y ataque interno a la Santa Iglesia Católica y a la Cristiandad...



JUDAÍSMO Y FRANCMASONERÍA

LA FRANCMASONERÍA ¿ES DE ORIGEN JUDAICO?

Por el P. Heurckmans S.J. 

Barcelona, Librería y Tipografía Católica, Año 1887

XV.


De una manera terminante nos dice la Sagrada Escritura que antes de la Venida de Jesucristo aparecerá el hombre de pecado "homo peccati", "quien se declarará adversario y se alzará contra todo lo que se dice Dios". Su venida será, "con el poder de Satanás, con toda suerte de señales y de prodigios falsos, y en todas las seducciones que pueden conducir a la iniquidad". Así habla San Pablo (II Thess. Cap. II).

Se presentará como Cristo y el Divino Salvador nos previene contra ésta ilusión: "En tal tiempo, si alguno os dice: El Cristo está aquí o allí, no le creáis" (Matth. XXIV, 23).

Será, como advierte la Sagrada Escritura, el Anticristo, es decir el Contra- Cristo; y por consiguiente, en todo será lo opuesto del verdadero Cristo: querrá aniquilar completamente la obra de Cristo, lo mismo su doctrina que sus instituciones.

Según una tradición antigua, este Anticristo será un judío, y algunos creen que de la tribu de Dan (* A propósito de este comentario ponemos una oportuna exégesis rabínica del Talmud que indicaría la procedencia del Anticristo de la tribu de Dan: "5. El león, el de la tribu de Judá: Jalqut Schim Gen. XLIX, 9 (1 § 160): Cachorro de león es Judá, Gen. XLIX, 9; es el Mesías, hijo de David, que va a proceder de dos tribus: su padre es de Judá y su madre es de Dan y ambas (tribus) son conocidas como “león”, tal como está escrito: Cachorro de león es Judá y además está escrito: ““Dan es cachorro de león”, Deut. XXXIII, 22. ). La Escritura Santa nada precisa acerca de la época de su venida.

Además, la dominación del Anticristo será preparada. Su reino no se asemejará al del verdadero Cristo, pequeño e imperceptible en su principio, como el grano de mostaza, desarrollándose de continuo y alcanzando las proporciones de un árbol majestuoso; al contrario, el Anticristo aparecerá súbitamente y dominará el mundo entero, para morir al cabo de tres años (*Aclaramos que la Sagrada Escritura en realidad nos deja la cifra de 42 meses, o los 1290 días del Profeta Daniel, aunque cierto es, como dice el Señor Jesús, que aquellos días serán acortados por amor de los elegidos) herido por el rayo de Dios. El Anticristo debe tener, pues, precursores que preparen sus caminos y entreguen el mundo entero a su poder.

¿Quiénes, por su posición y aún por su carácter, son esos precursores que han de allanar los caminos? Los judíos.

XVI.

Por una parte, no han querido ellos reconocer al verdadero Mesías y al rechazar han abandonado al mismo Dios, convirtiéndose en instrumentos de Satanás. Por otra, esperan siempre un Mesías, que restablezca el reino de Israel, y aparezca con el prestigio de un poder al cual estén sometidos todos los goym (paganos o no judíos). Porque no encontraron en el Salvador esa exterior realeza , objeto de sus ensueños, le rechazaron: la Escritura nos lo dice de una manera categórica.

El Anticristo, pues, será recibido por los judíos como el deseado mucho tiempo esperado de las naciones: judío él mismo, su venida corresponderá a sus esperanzas, y por sus falsos prodigios parecerá evidentemente el enviado de Dios.

La aberración de los judíos es además un justo castigo de sus pecados. Efectivamente, la ceguedad con que rechazaron a Cristo y le entregaron a los gentiles fue voluntaria y culpable en su causa: las obras y los milagros del Salvador atestiguaban suficientemente su misión divina y su divinidad personal. Nada tiene de extraño, pues, que Dios les haya rechazado temporalmente (1).

Más por estas mismas razones, el diablo encuentra en ellos los instrumentos más aptos para la guerra que hace a Jesucristo. Su endurecimiento, por el cual los retiene completamente bajo su poder, su odio innato contra el Redentor, junto a su sagacidad, sus astucias y la constancia propias del carácter judaico, hacen que Satanás abrigue la esperanza de aniquilar a la Iglesia por su medio.

XVII.

Otra cuestión impónese ahora: ¿encuéntrase ya en el mundo una preparación más o menos próxima a la venida del Anticristo? Contestamos: Sí, en la Francmasonería y en su aliada la Internacional (*Es más que claro en nuestro 2020 que en el 1887 del escritor que esa preparación para el tiránico reino del Anticristo es ya hoy una realidad, de la cual esta falsa pandemia actual, o "falsemia", es un paso agigantado para ir disponiendo los ánimos generales para entronizar al tirano diabólico aquel. No te engañes cristiano, el Anticristo ya vive en nuestros días, por ende ya está más cerca el Imperio de Cristo Rey).

El establecimiento del Anticristianismo, tal es el objeto que se proponen una y otra asociación, que no son únicamente la negación del Cristianismo, sino que trabajan por constituir en todas cosas lo opuesto de lo que Jesucristo fundó en la tierra.

No se nos objete que en todos tiempos han habido hombres impíos e inmorales, y que, por consiguiente, nada puede concluirse de las doctrinas de los francmasones y de los internacionalistas, sino, a lo más, que debemos considerar a todos los impíos como precursores del Anticristo.

Existe considerable diferencia entre la impiedad o corrupción de algunos individuos y las tendencias subersivas de todo derecho y de toda religión, que profesan la Francmasonería y la Internacional.

Las consecuencias de que un hombre sea impío o inmoral, le son personales, o todo lo más las experimentan aquellos para quienes es objeto de escándalo; y la muerte pone término a su perversidad.

Muy distinto es lo que sucede con la Logia y la Internacional: pues la impiedad y la destrucción de todo derecho es su dogma común, del que una y otra hacen el principio, el fundamento de la vida, del hombre y de la sociedad. Entrambas son vastas conspiraciones, que penetran todos sus miembros de ese espíritu corruptor y los conducen todos al mismo término.

Entrambas tienen ramificaciones en el universo entero, y sus miembros ejercen en todas partes una influencia anticristiana. Ellas constituyen un poder formidable, y (como lo demuestra hasta la evidencia la historia contemporánea) fuera de la Iglesia son el único poder del mundo sedicente civilizado.

XVIII.


El odio contra Cristo y su Iglesia en una escalofriante imagen: los impíos rojos fusilan la estatua del Sagrado Corazón de Jesús durante la Cruzada por España (1936- 1939)


Uno de los tantos frutos de la infiltración modernista en la Iglesia: el Obispo Angelelli (más propio sería llamarlo "Satanelli") uno de los más importantes bastiones de la destrucción conciliar en la Argentina, además de ser el alentador y cómplice de los guerrilleros terroristas montoneros, que pretendían conseguir por el terror y la violencia imponer una dictadura comunista en Argentina.



Añadimos que preparan directamente el camino al Anticristo o Contra- Cristo. Y desde luego, su reino será súbitamente establecido en todo el universo. Por consiguiente, sus precursores deben aniquilar todos los reinos establecidos con todos los depositarios de la autoridad, y tenerlos bajo su propio dominio.

¿No es ésta la tendencia de la Francmasonería y de la Internacional? ¿No son ambas cosmopolitas; o en otros términos, no son, aparte de toda división de reino o Imperio, una conspiración de ciudadanos del mundo entero? ¿No se proponen ambas, por medio de una revolución universal, arrojar todos los reyes y todos los poderes, para levantar una república universal sobre las ruinas de la jerarquía y de la constitución social del pasado? Contad, si podéis, los príncipes despojados de su trono por la revolución, y considerad que todo eso no es más que el preludio.

La conclusión se verificará así que pueda estar ella segura de su poder en el mundo entero. Dios sólo sabe si está aún muy distante esta hora.

XIX.

Pero es preciso que esta república universal esté animada del espíritu del Anticristo. Pues bien, la Logia, y el Liberalismo, su manifestación en el mundo profano, propagan este espíritu anticristiano por toda la tierra.

Comiénzase por sustraer a la influencia de Jesucristo y de su Iglesia todas las instituciones sociales; cosa a que llama "la separación de la Iglesia y del Estado", reclamada y llevada a cabo en nombre de la libertad.

Este cisma contra la idea cristiana, pasó de la vida pública a la privada: la indiferencia en materia religiosa ganó a muchos cristianos, y el odio contra Cristo ocupó el lugar del amor y la fidelidad que le habían jurado.

Y ahora hemos llegado a un punto que se tiene el atrevimiento de lanzar a todos los ecos de la publicidad la consigna de la Logia: "¡Aplastad al infame!".

Pregónase la incredulidad y la moral independiente como redención y progreso de la humanidad: por medio del Liberalismo la Logia se hace en todas partes dueña de las escuelas públicas, a fin de tener así con mayor seguridad bajo su poder a la generación que se educa, e impregnarla en breve de su espíritu.

¿En qué situación estará el mundo dentro de pocos años? El espíritu del Anticristo ¿no habrá arrastrado en su corriente impetuosa a toda la Cristiandad? (* Éstas palabras escritas en 1887 no pueden ser más proféticas, porque, en efecto, en nuestros días vemos que el espíritu del Anticristo ha corrompido a todo el mundo y ha barrido a la Cristiandad: dos guerras mundiales, supremacía del imperialismo judeo- anglosajón, ideología de género, exaltación de la homosexualidad, perversión y manipulación en la música, en las modas, en la TV, en los medios de comunicación, marxismo cultural, falsas pandemias, virus de laboratorio, vacunas para control de la población, etc.; todo parece estar dispuesto para dar recibimiento a ese tirano infernal, en la Iglesia ni se diga: desde 1958 los herejes y apóstatas han ocupado la Sede de San Pedro, convocando un conciliábulo y cambiando la fe Católica por una religión sincretista, ecumenista, modernista y anticristiana, a la cabeza del fanfarrón porteño de Jorge M. Bergoglio, siendo su secta falso profeta que inducirá a los cristianos a adorar al Anticristo).

Estas mismas tendencias impías son más visibles aún en la Internacional, a la cuál han dado nacimiento los judíos: con los francmasones debían ser prudentes; pero tratándose de la Internacional, ya no precisa guardar tanta reserva.

Tenía necesidad de los ricos y poderosos de este mundo para hacerse dueños de la riqueza y del poder. Con este designio los atrajeron a la Logia, mediante el cebo de secretos que habían de permanecer siempre desconocidos, y con este mismo fin también los convirtieron en esclavos, que bajo juramento y so pena de muerte renunciaban voluntariamente a su libertad. Si los francmasones supiesen que conspiran en favor de los judíos y por la preponderancia de Judá, ¿hubieran entrado a la Logia o no la abandonarían desde luego?.

Pero una vez que Judá, servido por sus esclavos de la Masonería, tiene en su mano la Bolsa y la política, puede obrar y hablar con más holgura; y esto es lo que hace por medio de la Internacional, que será su poderoso brazo para la destrucción de todo orden existente (* Como ejemplos modernos de esto podemos mencionar la Revolución Bolchevique en Rusia, la Segunda República Socialista en España, las guerrillas terroristas en Cuba, Colombia, Argentina, Perú, España, México, etc.).

He ahí porqué la Internacional fue establecida para la clase obrera, para los pobres, es decir, para el mayor número; para todos aquellos que en nuestro siglo XIX ganan su pan con el trabajo cotidiano.

Empezóse por sembrar el descontento en la clase obrera, a la que enseñaron a correr detrás de los placeres, mas éstos se alcanzan con la riqueza, y ésta les faltaba. Predicóse, pues, la igualdad de todos los hombres: presentóse a los ricos como monopolizadores injustos que gozan, exclusivamente solos, los seductores placeres de la vida, y que se enriquecen con la sangre y los sudores de los pobres.

Esparciéronse en seguida entre el pueblo los principios comunistas, por los cuales inculcábase a aquellos infelices que todos tienen igual derecho al bienestar material: una nueva república había de hacer reinar ese derecho nuevo en todo el mundo, y levantarse sobre la repartición igual entre los hombres de todas las riquezas. Así se excitaban todas las concupiscencias; el pueblo creyó tales absurdos, y la Internacional estaba fundada.

¿Que medios iban a emplearse para llegar al objeto propuesto? Los reyes y la autoridad pública son obstáculos que tienen que apartarse del camino; la Iglesia y sus instituciones han de ser aniquiladas; el dogma y la moral del Cristianismo son una aberración, y por lo tanto no ha de hacerse de ellos el menos caso, los ricos deben ser despojados de su fortuna, pues pertenece al pueblo. Para llegar a estos fines todos los medios son buenos; la revolución y la destrucción son necesarias: el petróleo y la dinamita, he aquí las armas del pueblo.

Y cuando el pueblo habrá destruído todo lo existente, será libre y unido en una fraternidad universal. Será rico y gozará a su vez, sin temor de los reyes ni de los poderosos, sin temor de Dios ni de sus castigos, sin leyes, sin trabas, dando libre vuelo a sus legítimas aspiraciones.

¡Abajo, pues, el trono y el altar! ¡Abajo los ricos! ¡Abajo el matrimonio! y ¡Viva la revolución social!

¿Existe la Internacional tal como la describimos? ¿Es éste su lenguaje? ¿Cuenta ya con millones y millones de adeptos? Sí, indudablemente. Pero también es esto al mismo tiempo el Anticristianismo completo; es la preparación del Anticristo.



(1) En este párrafo y siguientes de ningún modo pretendemos contradecir el completo retorno de Israel a la fe, retorno que es tradición en la Iglesia, y que lo predijo San Pablo, no menos que la incredulidad de los judíos (Rom. 11). Estudiamos únicamente el papel que antes de esta conversión perfecta parece que desempeñaran los judíos para preparar los caminos al Anticristo.


Continuará...


PAX VOBIS.

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