NOVENA A LA MEDALLA MILAGROSA- DÍA SEPTIMO

ORACIONES PREPARATORIAS
PARA TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
Señor mío Jesucristo…

Jaculatoria: ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

Invocación. Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestro socorro y reclamado vuestra asistencia haya sido abandonado de Vos. Con esta confianza a Vos corremos, oh Virgen de las vírgenes; y. gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos postramos a vuestros pies. Oh Madre del Verbo, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

DÍA SÉPTIMO

A María Inmaculada  deben recurrir las almas fervorosas

¡Dichosa el alma justa, para quien nada hay importante sino el amar a Dios y procurar su gloria, en quien satisfecha mora la augustísima Trinidad, por que ve en ella reflejadas sus divinas perfecciones! Muchos serán los tesoros de méritos que sucesivamente vayas acaparando, con los cuales habrá de coronarte el Juez supremo; pero te será preciso advertir que los llevas en muy frágil vasija, y que mientras estás en pie debes andar alerta para no caer, pues son muchos los enemigos conjurados contra ti. ¿Y quién podrá defenderte de ellos? ¿ Quién podrá sino tu Inmaculada Madre, a cuya protección tienes especial derecho por tu semejanza con su Santísimo Hijo, y porque promete amar a los que le aman? Si, pues, todos deben confiar en Ella, tú, alma fervorosa, que te esmeras en complacerla con el cumplimiento exacto de la divina voluntad, toma al pie de la letra las palabras de San Bernardo: "Encomiéndate a María, y no desconfíes: si su mano te sostiene, no caerás; si te protege, no te perderás; si es tu guía, te salvarás sin trabajo; si te defiende, llegarás indefectiblemente al reino de los bienaventurados."

Medítese lo dicho y con entera confianza en la Santísima Virgen, pídase la gracia particular que se desee obtener mediante su intercesión.

ORACIONES FINALES
Suplicas.
Oh Madre del amor hermoso, purísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, inflamad nuestros corazones en el amor divino, para que insensibles a las cosas terrenas, solo suspiren por las celestiales y eternas.

Dios te salve, María, etc.

Oh refugio de pecadores, poderosísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, tened piedad de nuestras culpas y miserias y alcanzadnos la gracia de morir antes que pecar.

Dios te salve, María, etc.

Oh puerta del paraíso, dulcísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, concedednos la perseverancia en el bien morir santamente y participar de vuestra gloria en los cielos.

Dios te salve, María, etc.

Ofrecimiento.
Oh Milagrosa Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, prosternados a vuestras plantas os encomendamos nuestros corazones, nuestros afectos, nuestros intereses, la salud de nuestros cuerpos, la salvación de nuestras almas, la paz de nuestras familias y el bienestar de nuestro pueblo. Velad por nosotros desde los cielos, apartadnos de todo peligro, endulzad nuestros pesares, santificad nuestros trabajos y colmadnos de vuestras gracias y virtudes, oh siempre Virgen y siempre Madre y siempre buena, María.

V. Oh María sin pecado concebida
R. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Oración Final
Jesús, Dios nuestro, que quisiste esclarecer a tu bienaventurada Madre, la Virgen María, Inmaculada ya desde su origen, con multitud de milagros: Concédenos que por la invocación constante de su patrocinio consigamos las eternas alegrías del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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