NOVENA A LA MEDALLA MILAGROSA- DÍA SEXTO

ORACIONES PREPARATORIAS
PARA TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
Señor mío Jesucristo…

Jaculatoria: ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

Invocación. Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestro socorro y reclamado vuestra asistencia haya sido abandonado de Vos. Con esta confianza a Vos corremos, oh Virgen de las vírgenes; y. gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos postramos a vuestros pies. Oh Madre del Verbo, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

DÍA SEXTO

Confiemos en María Inmaculada,  que siempre nos protege.

Si María es omnipotente por la gracia como lo es Jesucristo por naturaleza; si sus amorosas entrañas de Madre no sufren un infortunio en sus hijos sin tratar de remediarlo; si tiene en el cielo perfecto conocimiento de lo que ocurre en la tierra, ¿cómo no hemos de estar seguros de su protección? ¿No acredita la experiencia de veinte siglos de cristianismo que la ha ejercido admirablemente en todos los países y con toda clase de personas? Desde el tiempo de los Apóstoles hasta hoy, ¿no ha sido siempre María la que ha alentado cuantas empresas redundan en gloria de Dios? ¿No ha fortalecido a los mártires, iluminado a los apologistas, sostenido la virtud de confesores y vírgenes, combatido todas la herejías e impiedades? ¿No ha sido siempre el consuelo de los afligidos, la salud de los enfermos, el remedio de todas las desgracias? ¿Y no acredita la historia de la Medalla Milagrosa que continúa nuestra Madre mostrándose tan pródiga en favor nuestro como en favor de nuestros mayores?. ¡Oh cuánta razón tenemos para repetir llenos de confianza la frase de San Buenaventura!: "Sirvamos siempre a esta celestial Reina, que jamás desatiende a los que en Ella confían."

Medítese lo dicho y con entera confianza en la Santísima Virgen, pídase la gracia particular que se desee obtener mediante su intercesión.

ORACIONES FINALES
Suplicas.
Oh Madre del amor hermoso, purísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, inflamad nuestros corazones en el amor divino, para que insensibles a las cosas terrenas, solo suspiren por las celestiales y eternas.

Dios te salve, María, etc.

Oh refugio de pecadores, poderosísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, tened piedad de nuestras culpas y miserias y alcanzadnos la gracia de morir antes que pecar.

Dios te salve, María, etc.

Oh puerta del paraíso, dulcísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, concedednos la perseverancia en el bien morir santamente y participar de vuestra gloria en los cielos.

Dios te salve, María, etc.

Ofrecimiento.
Oh Milagrosa Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, prosternados a vuestras plantas os encomendamos nuestros corazones, nuestros afectos, nuestros intereses, la salud de nuestros cuerpos, la salvación de nuestras almas, la paz de nuestras familias y el bienestar de nuestro pueblo. Velad por nosotros desde los cielos, apartadnos de todo peligro, endulzad nuestros pesares, santificad nuestros trabajos y colmadnos de vuestras gracias y virtudes, oh siempre Virgen y siempre Madre y siempre buena, María.

V. Oh María sin pecado concebida
R. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Oración Final
Jesús, Dios nuestro, que quisiste esclarecer a tu bienaventurada Madre, la Virgen María, Inmaculada ya desde su origen, con multitud de milagros: Concédenos que por la invocación constante de su patrocinio consigamos las eternas alegrías del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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